Volver a la realidad y dejar de soñar es un ejercicio necesario e inevitable, que no siempre implica que los más perjudicados sean los que más responsabilidad tienen. La trampa de las hipotecas fáciles, y el comportamiento enfermizo y antiético de muchos ejecutivos, nos tendría que permitir rectificar los comportamientos depredadores que se han producido. Además, los particulares que sufran las consecuencias deberían merecer la máxima consideración. Si una mayoría de rentas bajas se hunde, todos nos hundiremos con ellos, más pronto o más tarde.
Fuente: http://www.ara.cat/economia/pisos-crisi-habitatge_0_664133696.html
// Fecha:
2012-03-28 11:45








