No hemos podido leer más que noticias periodísticas, que siempre tienen intencionalidad según la subjetividad del medio o persona que escribe. En el caso de El Mundo se presenta a Paul Ryan como un ultraliberal, y en consecuencia, ya está condenado por un amplio sector de la población.
Pero dicen de él que es un gran experto en déficit público, y en las nefastas consecuencias para el bien común; también dicen que sus recetas son hacer fáciles las cosas a los que tienen y difíciles a los que no tienen con tal que espabilen. Se plantea como un problema eterno entre la creación de riqueza y su redistribución en base a un orden social más justo.
La economía del bien común y otras iniciativas como la reflexióin sobre una Economía del Conocimiento y unas relaciones de nuevo orden entre Capital y Conocimiento nos pueden acercar a reflexiones más serias y necesarias (ver www.fundaciocperc.net). Marx hizo muy buen trabajo pero las consecuencias del marxismo han hecho notorios algunes errores graves en el planteamiento causa-efecto del materialismo. La base de las relaciones de producción y su cambio por la tecnología no justifican la toma del poder político con estrategias fascistas, leninistas, stalinistas, maoístas o otros ismos para aportar bien común, sino más bien con la potencial aparición de corrupción. El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente. El Estado está a nuestro servicio, no nosotros al servicio del Estado. Y los que se creen garantes y legítimos representantes del bien general y que éste, les da poder para hacer y deshacer según ellos quieren, que se lo hagan mirar. Están enfermos.
Fuente: http://www.elmundo.es/america/2012/08/12/estados_unidos/1344740114.html








